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Corría el año dos mil seis, febrero para ser exactos, y el Señor Florentino Pérez dimitía de su cargo como presidente del Real Madrid tras ver como su mega-proyecto que consistía en tener a los mejores jugadores del mundo en el mismo equipo, que incluía a tipos como Figo, Zidane, Beckham o Ronaldo, fracasaba.
Ese mismo año, pero en junio, Miami derrotaba a Dallas en la final del NBA en seis partidos, liderados por un Wade y O’Neal. La prensa y aficionados al básquetbol —yo incluído— opinaban que el tal Dirk Nowitzki era bueno, pero no tenía eso que se necesita para liderar a un equipo campeón de la NBA.
Cinco años después, el equipo de fútbol seguía a la sombra de su máximo rival y el de básquet había perdido el protagonismo del que había gozado en aquellos tiempos. Ambos pensaron en la misma solución: «contratemos a los mejores y seguro seremos campeones».
El Real Madrid completó la transacción más cara de la historia del deporte, noventa y cuatro millones de euros por un jugador que había probado muy poco en los momentos más decisivos de su aún cortísima carrera y lo rodeó con otros jugadores que costaron alrededor de doscientos millones de euros.
El Heat contrató al jugador con el mayor contrato publicitario de la historia del deporte, noventa millones de dólares sin siquiera haber realizado un solo tiro en una cancha profesional y bautizado por la prensa como «El Rey». También ficharon a un jugador que fue novato del año en su temporada debut y había participado en un par de ediciones del «Partido de las Estrellas». Total, juntaron a tres super estrellas en un deporte en el que hay cinco jugadores en cancha.
Los resultados los conocemos todos. El RM sigue perdiendo contra un equipo que tiene una filosofía del deporte que consiste en crear sus propios jugadores —creó a los tres mejores del mundo en el último año— y el Heat perdió la final contra un equipo que se creó a base de jugadores regularmente buenos y con muchísimas ganas de ganar, incluído aquel alemán de juego poco vistoso al que muchos dábamos como un jugador que solamente era un buen tirador.
A veces el deporte es algo más que unos tipos sudorosos luchando por mostrar ser mejores que otros tipos igualmente transpirados. A veces del deporte se puede aprender alguna cosa. El Madrid y el Heat nos enseñaron que las maneras más cómodas no son el mejor camino a las metas.